Rememorando los mares del sur (3)

Mare Australis (I) 

Después de tres noches lejos de la civilización, hoy ya he llegado a tierra firme y me encuentro en Punta Arenas, en el sur de Chile. Durante estos días os iré contando por aquí el cuaderno de bitácora que he ido redactando durante mi viaje por el fin del mundo a bordo del Mare Australis.

— Miércoles 06/10 —
Embarco en el Mare Australis a las 18:00. La primera sensación no es buena y no es porque el barco esté mal, sino todo lo contrario. Está demasiado bien. Demasiada buena presentación. Demasiado pijo. Esto no es para mí.

Las sensaciones mejoran en la cena. Me siento en una mesa con un belga, una pareja de italianos y dos chilenos. La conversación es agradable por lo que el ánimo aumenta algo.
Después de cenar a la cama pues mañana hay que madrugar cuando lleguemos al Cabo de Hornos.

— Jueves 7/10 —
Me despierto con el vaivén del barco. El mar parece enfurecido. Estamos a pocos metros del Cabo de Hornos. La emoción aumenta. Me visto rápido, me abrigo bien y me pongo el chaleco salvavidas. Nos avisan para ir a cubierta porque en breves desembarcaremos en la Isla Hornos, el fin del mundo.

Pero finalmente no tendré tanta suerte. El viento, que normalmente viene del Oeste, esta vez ha cambiado y viene del Norte, quedando las zodiacs, en las que íbamos a desembarcar a la isla, a merced de la fuerte corriente. Por ello me tendré que conformar con ver el Cabo desde el barco. La marea se lleva la razón principal por la que he hecho este crucero.
¿Es una señal? Los espíritus de los marineros que naufragaron en estas aguas han mostrado su disconformidad de esta manera. Parece que dijeran:
Nosotros navegamos estas aguas y ello nos costó la vida. La comodidad de un crucero no hace justicia a la leyenda de este punto de la tierra, por eso, si realmente quieres circunnavegar el Cabo de Hornos y pisar sus tierras, tendrás que hacerlo de otra manera”.

Los elementos han hablado y solo queda postrarse con respeto ante sus exigencias.
Estoy mareado pero no tomaré ninguna pastilla. Esta será la penitencia que pague por perder el sentimiento de aventura embarcando en este acomodado crucero.

De todas formas pensando sobre este mismo tema, la aventura y el espíritu aventurero, me doy cuenta de una cosa. Puedo tener y tengo muchas inquietudes y ganas de vivir nuevas experiencias, pero la palabra aventura va perdiendo cada vez más su significado. Ya está hecho todo. Ya no seré el primero en hacer algo, en pisar un determinado territorio, en navegar un determinado mar. Aquí estoy yo, en mi camarote con cama y baño, navegando por las legendarias aguas del Cabo de Hornos. La masificación del turismo hace que las cosas pierdan su misticismo. Una pena.

Por la tarde desembarcamos en la Bahía Wulaia y hacemos trekking por la sierra. Puede que no hayamos pisado Isla Hornos, pero las vistas el paisaje que se divisa desde aquí merece mucho la pena. Tan solo 200 años atrás Charles Darwin pisó el mismo suelo que estoy pisando yo. Vuelvo al barco con ánimos renovados.

Y la cena ya va a mejor. En una mesa nos sentamos una pareja estadounidense, una italiana, una francesa, otro francés y yo. Son gente maja por lo que disfrutamos bastante de la velada.
Después tomamos unas copas, jugamos al Bingo y nos vamos a la cama.

Mare Australis (I)

After three nights away from civilization, today I have come to the mainland and I am in Punta Arenas in southern Chile.
During these days I’ll tell you here the log I’ve been writing during my trip around the end of the world on board of the Mare Australis.

– Wednesday 06/10 –
Embarkation on the Mare Australis is at 18:00. The first feeling is not good and not because the boat is bad, quite the opposite. It is too good. Too good presentation. Too posh. This is not for me.
The feelings go better at dinner. I sit at a table with a Belgian, an Italian couple and two Chileans. The conversation is so pleasant that the good mood increases somewhat.
After supper I go to bed because tomorrow we have to get up early because we will reach the Cape Horn.

– Thursday, 7/10 –
I wake up with the rocking of the boat. The sea seems angry. We are within walking distance of Cape Horn. The excitement increases. I dress quickly and I put on my lifejacket. They tell us to go on deck because we are in front of Horn Island, the end of the world.

But eventually I will not have much luck. The wind usually comes from the West, but this time has changed and comes from the North, leaving the zodiacs, where we were going to land on the island, at the mercy of the strong current. So I’ll have to settle for seeing the Cape from the boat. The current carries away the main reason why I did this cruise.
Is it a sign? The spirits of the sailors who were shipwrecked in these waters have shown their displeasure in this way. They seem to say:

“We sailed these waters and it killed us. The comfort of a cruise does not do justice to the legend of this land, so if you really want to circumnavigate Cape Horn and stomp their land, you have to do it in another way”.

The elements have spoken and one can only bow down with respect to their demands.
I’m sick but I will not take any pill. This will be penance to pay for losing the feeling of adventure and embarking on this cruise.

Anyway, thinking about this topic, the adventure and adventurous spirit, I realize one thing: I can have and indeed I have many concerns and desire for new experiences, but the word ‘adventure’ is increasingly losing its meaning. Everything is already done. I will not be the first to do something, to walk on a new territory, to sail a new sea. Here I am, in my cabin with bed and bath, sailing through the legendary waters of Cape Horn. The mass tourism makes things lose their mysticism. That is a pity.

In the afternoon we land at the Wulaia Bay and we trek around their mountains. We may not have stepped on Horn Island, but just the views from here make this trip worthy. Just two hundred years ago Charles Darwin trod the same ground I’m treading. I go back to the boat with renewed mood.

And dinner is already better. I sit on a table with an American couple, a French couple and another french guy . They are nice people so I enjoy a lot the evening.
We then take some drinks, play bingo and go to bed.

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