No es fácil vivir lejos de Ítaca…

No estas, pero no eres consciente. 

Cabalgas la vida aprisa, creyendo que el presente solo acontece en el lugar en el que te encuentras, percatándote únicamente de lo inmediato, pretendiendo que las cosas seguirán como las dejaste cuando decidas volver.

Algunos dirán que tu razón de ser es un tanto egoísta, e incluso llegarás a pensar esto mismo en los pocos momentos que te permitan detenerte y reflexionar; aún a sabiendas que no podrías vivir de otra forma sin caer en los dominios de una melancolía eterna.

Quién diga que es fácil miente. La soledad, incluso cuando es buscada, es a veces como un amigo que llega a horas intempestivas.

Lo dejó escrito Kundera:

“Todo el mundo cree que nos marchamos para disfrutar de una vida más fácil. No saben lo difícil que es abrirte camino en un mundo ajeno.”

Y yo no soy ningún genio, pero sé cómo es la monotonía, un agujero negro que te absorbe, te atonta y te extenúa, que va destrozando poco a poco tus anhelos y del que se necesita una gran dosis de fuerza y valor para huir. 

Y aún así, habiendo sido capaz de escapar, siempre te queda el miedo. Miedo a ser poco a poco olvidado por aquellos a los que quieres, desasosiego por sentir que te estas perdiendo parte importante de sus vidas y temor a no estar cuando les llegue la hora de partir.

Pero pese a todo, otra vez Kundera lo quedó plasmado:

“Durante veinte años no había pensado en otra cosa que en regresar. Pero, una vez de vuelta, la esencia misma de su vida, su centro, su tesoro, se encontraba fuera de Ítaca, en sus veinte años de andanzas por el mundo. Había perdido ese tesoro y sólo contándolo hubiera podido reencontrarlo.”

You are not there, but you are not aware of it.

Riding fast your life, thinking that present only happens in the place where you are, being only aware of the immediate, pretending that things will be the same when you decide to return.

Some people will say that your purpose in life is selfish, and even you will come to think the same in the few moments you will be allowed to stop and reflect; even knowing that you could not live any other way without falling into the realm of eternal melancholy.

Who says it’s easy is lying. Loneliness, even when it is sought, is sometimes like a friend who comes at odd hours.

Kundera already wrote it:

“Everybody thinks we left to enjoy an easier life. They do not know how hard it is to fight your way through an alien world.”

And I am not a genius, but I know how the monotony is: a black hole that sucks you in, stuns and exhausts you, slowly destroys your desires and it takes a great deal of strength and courage to flee far away of it.

And yet, having been able to escape, you have to live with fear. Fear of being gradually forgotten by those who loves, to feel unease because you are missing an important part of their lives and fear to not be there when it will come the time for them to go.

But nevertheless, once again Kundera left it written:

“For twenty years he had thought of nothing but return. But once back, the very essence of his life, his heart, his treasure, was out of Ithaca, in his twenty years of adventures around the world. He had lost that treasure and only relating it could find it again.”

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