Revelación

El otro día fue esta canción. Venía yo del trabajo escuchando música. Justamente esa mañana había metido canciones nuevas en el ipod: The Doors, Janis Joplin, los Credence y varias más, todas del verano del amor. 

En fin, que me desvío. Venía, como digo, escuchando música y sonó este tema de Janis Joplin, y precisamente, en ese mismo momento, me pareció estar recibiendo una señal de alguien. Una energía misteriosa que sabía lo que pasaba por mi mente en ese específico instante y me enviaba un mensaje en clave mediante la poderosa voz de la cantante.

Eso fue la semana pasada. Pues bien. Hoy he tenido otra especie de revelación. He llegado del trabajo y al abrir el frigorífico he visto que la botella de vino me miraba. Pero como era un vino malo, lo he mezclado con Kofola. Y ha sido en el primer sorbo cuando he experimentado un momento literario, al más puro estilo “En busca del tiempo perdido” de Proust, cuando el protagonista moja una magdalena en el té que le lleva a revivir un episodio de su infancia. 

Ese sorbo de kofomocho también a mí me ha transportado al pasado. En un abrir y cerrar de ojos me he encontrado en un día cualquiera de una semana cualquiera de hace cuatro años, en un pasillo largo, lleno de puertas a ambos lados. Se oían voces, gente hablando y riendo. Yo salía de una de las puertas, la 119, iba vestido con una camiseta, pantalón vaquero, calcetines y sandalias, y en mi mano llevaba una jarra con la misma bebida que hasta hace un segundo estaba tomando en el presente. 

Esa visión ha durado lo que ha tardado el líquido en pasar de mi lengua hasta mi garganta, pero ha sido tan real que me ha quedado helado, sentado en mi silla dudando si ha ocurrido realmente o tan solo ha sido un fugaz recuerdo de un tiempo mejor.

Todo ello me ha llevado a pensar súbitamente en una frase de una película que en su día se me quedó grabada en la memoria.

“No volvamos aquí jamás porque nunca será tan divertido”

Ahora pienso en ello y me doy cuenta de que es cierto.

Súbitamente veo una nueva visión, esta vez de un futuro cercano. Veo una habitación vacía. Por la ventana de esa habitación se distingue una larga hilera de neumáticos tendidos en el suelo y cubiertos por una fina capa de nieve. El aire huele a movimiento…

The other day was this song. I was coming from work listening to music. Just that morning I had put new songs on the ipod, The Doors, Janis Joplin, the Credence and several more, all from the summer of love.

Anyway. I was coming, as I say, listening to music and sudenly sounded this theme of Janis Joplin, and precisely at that moment, it seemed to me that I was getting a signal from someone. A mysterious energy that knew what was going through my mind at that particular moment, was sending a coded message by the powerful voice of the singer.

That was last week. Well. Today I had another kind of revelation. I came from work and opening the fridge I saw that the wine bottle was looking at me. But as it was a bad wine, I mixed it with Kofola. And it has been in the first sip when I have experienced a literary moment, in the style of “In Search of Lost Time” of Proust, when the protagonist dips a madeleine in the tea that leads him to relive an episode from his childhood.

That sip of kofomocho also has transported me back in time. In the blink of an eye I found myself in an ordinary day of an ordinary week, four years ago, in a long hallway filled with doors on both sides. There were voices, people talking and laughing. I was leaving from one of the doors, the 119, I was dressed in a shirt, jeans, socks and sandals, and in my hand was a mug with the same drink that until a second I was drinking in the present.

That vision has lasted what it took the liquid to pass from my tongue down to my throat, but it has been so real that has left me frozen, sitting in my chair wondering if really happened or was just a fleeting memory of a better time.

All this has made me suddenly think of a phrase from a movie that once was stuck in my memory.

“Let’s never come here again because it would never be as much fun”

Now I think about it and I realize it’s true.

Suddenly I see another vision, this time in the near future. I see an empty room. Through the window of the room stands a long row of tires lying on the ground and covered by a thin layer of snow. The air smells of movement…

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