Betadine y Superglue y arreglado

Estaba aún en Chiang Mai, sentado en el hostal, sin ganas de hacer nada por culpa principalmente de lo que contaba en el anterior post, de que todo allí me parecía una mentira, un circo del turisteo barato y estúpido. Estaba mirando al techo, meditando a mi manera, cuando de repente me di cuenta de que detrás de mí había dos chavales canadienses hablando de sus historias, sus tours y sus fiestas. Y de repente uno le dice al otro “no vayas a Chiang Rai tío (la próxima parada que tenía yo prevista), es un agujero de mierda, no hay nada que hacer”. Qué alegría oír eso, la soplapoyez de un soplapoyas. Me alegró saber que probablemente aquí ya no vería más a la gente ‘chachi’ y ‘molona’ y empezaría ya a encontrarme, ya no solo con locales, sino con viajeros, gente con interés real por las cosas.

20150214_180324Y así pues, raudo y veloz tras regatearle al amigo del taxi el precio a la estación de autobuses, me compré un billete a Chiang Rai, ya muy cerca de la frontera con Myanmar al norte y con Laos al este. Otra historia. Buenas sensaciones nada más llegar con un mercado gigante ya con delicatesen de estas zonas (como las de la foto, que todavía no he probado pero que prometo catar). Mucho local y poco turista.

Nada más llegar al hostal, uno apartado para estar más tranquilo, veo en el libro de registro que justo antes que yo se ha registrado un checo. ¡Un compatriota! Alegría. Ayer por la mañana estaban ambos, pues era una pareja, desayunando y me acerqué a hablar con ellos. Artistas de Moravia, que habían estudiado en Brno. No podría haber pedido nada mejor. Alquilamos unas motos y nos fuimos por ahí, a ver qué encontrábamos por las montañas de alrededor. Y aquí es donde viene el porqué del título de esta entrada…

P1070463Tras ver el Templo Blanco, bonito pero atestado de gente, enfilamos por una carretera que ya nos llevó a zonas más apartadas, arrozales a ambos lados de la carretera y manchas oscuras de montañas en el horizonte. Subimos por una cuesta como una media hora, hasta llegar a un pueblo ya de tribus locales (no os imaginéis indios con plumas ni nada por el estilo, sino gente de piel más oscura, más humildes, casas de madera con unos cuantos gallos y gallinas pululando alrededor y algún que otro perro).

P1070470Pues bien, seguimos por la carretera, hasta aquí un camino de cemento por el que los jeeps pasaban justitos, que de repente pasó a ser un camino de arena ya bastante salvaje para nuestras scooters. Al final conseguimos llegar a otro poblado en el que tras parar a descansar nos salió una señora bastante mayor ya (no la llegue a sacar una foto por el accidente) que nos empezó a contar quién sabe qué en su lengua mientras nosotros nos mirábamos y asentíamos. Tras esto arrancamos otra vez, pero cierto lío con las marchas (mi moto era semiautomática) me hizo salir disparado con la moto y meterme un hostión bastante elegante contra un árbol.

IMG-20150215-WA0003Con el brazo raspado y mi ego dejado atrás en el suelo arenoso del camino continuamos hasta quedarnos más adelante atascados en un camino en el medio del bosque que aún era peor que los anteriores y en el que volví a besar el suelo, esta vez partiendo una pieza de la moto. Ahora ya brazo raspado, ego desaparecido completamente y con un trozo de la moto en la mochila nos dimos la vuelta para volver atrás por la cuesta por la que habíamos bajado hace un rato. Y mientras nosotros (más yo que mis amigos checos) pasándolas putas, aparece un paisano con su scooter, a primera vista más endeble que las nuestras, y con la carabina al hombro, se para, nos mira, se ríe, asiente y tira hacia arriba como el que come pipas.

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Hora y media más tarde, sudado y con el escozor de las heridas cantando a lo Camarón, ya conseguimos llegar al camino de cemento y volvimos por fin a la civilización de abajo. Paramos para comprar agua en la tienda de otro lugareño, quien tras estudiar un momento los daños de mi moto me indicó que la tendría que llevar al taller para que la arreglasen. Pero donde la gente dice taller, yo digo superglue.

Ya en la ciudad, parada en el 7/11 de turno (tienda de todo un poco, para los no familiarizados), un bote de betadine y un frasquito de superglue y corriendo al hostal. Unas pasadas de betadine en el brazo y tantas otras de superglue en la moto y todo arreglado hasta esta mañana que tenía que devolverla en la tienda. Pero la verdad que andaba poco preocupado porque la dejé mejor de lo que estaba.

Esta mañana como un señor, llego a la tienda, aparco la moto, me bajo con chulería madrileña y aquí no ha pasado nada señores. Eso sí, he ido en manga larga para cubrir los destrozos del brazo. Y todo en orden. Y gracias. Y a salir de aquí cagando leches no se vaya a caer la pieza de repente y la preparemos.

El ambiente ahora huele a petardos y dragones pero esto, una vez más, lo dejaremos para la siguiente entrada.

I was still in Chiang Mai, sitting in the hostel, not wanting to do anything mainly because of what I wrote in the previous post, everything there seemed to me a lie, a cheap and stupid turistic circus. I was staring at the ceiling, meditating in my way, when suddenly I realized that behind me there was two guys who were talking about their tours and festivals. And suddenly one tells the other “do not go to Chiang Rai man (the next stop I had planned), is a shit hole, there is nothing to do there”. What a joy to hear that stupidity of a stupid person. I was glad to know that here probably would not see more ‘cool’ and ‘fake’ people to start finding locals and more travelers, with real interest in things.

And so, after bargaining the taxi driver the price to the bus station, I bought a ticket to Chiang Rai, already close to the border with Myanmar and Laos. Good feelings at first sight, giant market with local delicatessen (such as in the photo, I have not tasted it yet but I promise I will).

Upon arrival at the hostel, I see in the record book that just before me some czech people has already check in Country fellows! Joy. Yesterday morning they were both, as they were a couple, having breakfast and I just went to talk to them. And they were artists from Moravia who had studied in Brno. I could not have asked for anything better. We rented motorbikes and went out to see what we could find by the surrounding mountains. And this is where the reason for the title of this post comes.

After seeing the White Temple, nice but crowded, we continued by a more remote road with paddy fields on both sides and mountains on the horizon. We went up a hill about half an hour, until a village of local tribes (do not imagine people wearing feathers or anything, but just people with darker skin, humble, living in wooden houses and a few roosters and chickens milling around). We continued down the road, here a concrete small road which suddenly changed and became a sandy and pretty wild road for our scooters. Eventually we managed to reach another village where we had a little rest while an old lady (I didnt take a photo of her because the accident) from a tribe came to us talking who knows what in her language. After that we started again, but I had a true mess with the gears (my motorbike was semiautomatic) which made me fly off the bike and take a bash against a tree.

With my arm bruised and my ego left behind in the sandy road, we continued just to get stuck again on a road that was worse than the previous one, in the middle of the forest and where I kissed the ground again and this time broke a piece of the motorbike. Now with my arm bruised, my ego disappeared and the piece of the bike in my backpack we just turned back. And while we (basically me) having lots of trouble to keep going, suddenly appears a country folk with his weaker scooter and a rifle on his shoulder, stops, looks at us, laughs, nods and keep going easily.

Hour and a half later, sweaty and hurt, we reached again the concrete road and finally came back to civilization. We stopped to buy water in the store of another folk, who, after having a look to my motorbike, told me that I would need to take it to the garage. But where people say garage I say superglue.

Once in the city, I had a quick stop at a 7/11 to buy a bottle of betadine and a bottle of superglue. Some betadine on my arm and some superglue on the motorbike and all fixed and done. This morning I just run into the store, returned it and all fine as they didn’t notice anything strange.

The atmosphere now smells of firecrackers and dragons but this, once again, I will let you know in the next post. 

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