Problemas de amor con Maude

La tercera jornada con Maude fue mal. Empezó con la rueda delantera completamente deshinchada por el camino. Tuve suerte de parar justo donde un paisano arreglaba ruedas y tras desmontarla y mirar, resultó ser que no había pinchazo, solo que el aire se había ido, así, por arte de magia.Maude en arrozales 2

Pagué al paisano medio dólar por sus servicios y seguí. El cielo estaba nublado y amenazaba tormenta desde bien pronto y efectivamente las amenazas se hicieron realidad y cayó el diluvio universal. Además sumarle una visibilidad casi nula por la niebla y un servidor con chubasquero pero sin poncho (útil para estos casos) llegó tras 2 horas de bajada calado a una cafetería de carretera ya al final de la carretera de montaña. Me tomé un café para entrar en calor y tras pagar y volver hasta la moto me di cuenta de que tenía un tornillo clavado en la rueda de atrás y que, lógicamente, estaba perdiendo aire.

La paisana de la cafetería me dijo que iba a llamar a un mecánico del pueblo y que venía y me la arreglaba. Al rato el susodicho mecánico llegó, con una cara de cabrón que no prometía nada bueno. Efectivamente me dijo entre signos que tenía que llevar la moto al ‘taller’ o chabola con herramientas desperdigadas, para ser más exactos, y una vez allí, cuando yo ya no podía hacer otra cosa que ser la víctima de su codicia, estoy bastante seguro que me timó. El muy hijo de la gran puta.

Me dijo entre signos que me tenía que cambiar la cubierta de la rueda, más la válvula y cuando ya las había cambiado, probablemente todavía no contento por el palo que me estaba metiendo, me dijo que los rodamientos no funcionaban y que tenía que cambiarlos. Así pues, hostión al bolsillo. Una hora después estaba de nuevo en la carretera, mala hostia inclusive, camino a Nha Trang (o Benidorm ruso en el medio de Vietnam).

Trabajando el arrozLa cuarta jornada fue sin sobresaltos ni malas jugadas por parte de Maude. Dormí en un pueblo en la costa, en un hostal bastante decente pero caro por lo que a la mañana siguiente decidí seguir tirando.

La quinta jornada iba de lujo entre paisajes montañosos y arrozales verdes hasta que Maude decidió volver a estropearse. Iba en cuarta por una carretera que pasaba por un pueblucho y noté como la moto no tiraba mucho (me ha salido un pareado, tiene cojones). Bajé a tercera y lo mismo. Decidí parar más adelante para que la moto respirase un poco y una vez paré el motor ya no hubo manera de arrancarlo de nuevo.

Tras vagar un poco por el pueblo intentando preguntar a gentes de inglés nulo donde podía arreglarlo, finalmente encontré a una vieja y a un viejo que tras indagar me dijeron que el problema era el aceite. Tenía mis dudas, pero igualmente tenía que cambiarlo, así que cuando la vieja se ofreció a ir al pueblo en su moto y comprarme el aceite, asentí.

Tras cambiarlo Maude aún no funcionaba. Yo tenía una ligera sensación de que había un problema con la bujía y tras decírselo, el viejo la desenroscó para ya ser imposible volver a enroscarla de nuevo. Tras un rato el viejo, negando con la cabeza, me dio a entender que no lo podía arreglar. En estas que tuve la idea de llamar al dueño del hostal donde había arreglado a Maude la primera vez y que hablaba bien inglés para que hiciera de traductor. Tras una conversación con el viejo en vietnamita, el dueño del hostal me dijo que el viejo me iba a empujar hasta un taller más grande (una nueva chabola con herramientas desperdigadas) en la que me la pudieran arreglar. Una vez allí, esta vez con un mecánico con una cara agradable, no de cabrón, y tras una nueva traducción exprés vía móvil por parte del dueño del hostal, me dijeron que el arreglo tardaría de 40 minutos a 1 hora, pues el mecánico tenía que desmontar la parte del motor donde va la bujía para hacerle una rosca nueva. Te cagas.

Arreglando la moto, Binh DuongLos “40 minutos a 1 hora” se convirtieron en 2 horas. Sin embargo, fueron dos horas interesantes en las que varios paisanos, al ver a un barbas sentado en un taburete con cara de mala hostia, se acercaron a ver que acontecía. El lenguaje de signos volvió una vez más a ser el medio de comunicación mediante el cual los paisanos fueron indagando sobre mi vida.

Tras las dos horas, me despedí amigablemente del mecánico de cara agradable y de los paisanos y seguí tirando. Me quedaban dos horas de luz por lo que no podría llegar a mi destino, así que decidí parar en una ciudad a mitad de camino y hacer noche en un hotel que solo puedo describir como decadente. Cené en un puesto de la calle, siendo probablemente el primer extranjero que lo hacía en dicho puesto a tenor de las miradas curiosas de la gente y me volví a la decadencia del hotel para pasar una solitaria noche de cervezas y Juego de Tronos.

Hoi AnLa sexta jornada fue sin sobresaltos pero con el miedo en el cuerpo de que Maude me volviera a traicionar. Fueron algo más de 100 km hasta Hoi An, bonita ciudad, aunque repleta de falangs, en la que me encuentro ahora mismo. He repartido algunos carteles por la calle anunciando la venta de Maude. El amor entre nosotros se ha acabado.

The third day with Maude was wrong. It started with the front wheel completely deflated by the way. I was lucky to stop right where a folk managed wheels and after disassembling and look, proved that there was no puncture, only the air had gone, by magic I guess.

I paid half a dollar to the folk for his services and kept going. The sky was grey and threatening storm since early in the morning and effectively the threats came true and dropped a flood. Also add almost zero visibility in fog and myself without a poncho (useful for these cases), so after two hours going down the mountain I arrived really wet to a cafe along the road. I took a coffee to warm up and after paying and returning to my bike, I realized I had a screw stuck in the rear wheel and it was, of course, losing air.

The woman from the cafe told me she was going to call a mechanic from the village and he would come and fix it. Soon the mechanic came, with his son of a bitch’s face which did not promise anything good. Indeed he told me with hand signs that he had to take the bike to his ‘garage’ or actually a shanty with scattered tools to be exact, and once there, when I could no longer do anything other than be the victim of his greed, I’m pretty sure he ripped me off. The son of a bitch.

He said, again with hand signs, I had to change my wheel cover, plus the valve and when had changed, probably still not happy with the stick he was getting into my ass, told me that the bearings were not working and I had to change them too. So my pocket ended up crying. An hour later I was back on the road, in a bad mood and in my way to Nha Trang (or a Russian Benidorm in the middle of Vietnam).

The fourth day was uneventful and bad plays by Maude. I slept in a village on the coast in a pretty decent but expensive hostel so the next morning I decided to keep going.

The fifth day was going really good among nice mountain scenery and green rice fields until Maude decided to break down again. I was fast in road in a small village and noticed something was going wrong. I decided to stop for the bike to breathe a little bit and once the engine stopped there was no way to start it again.

After wandering around the village I tried to ask some ‘not english speakers at all’ folks where could I fix my bike, I finally found an old woman and an old man who after taking a look told me that the problem was the oil. I had my doubts, but also had to change it anyway, so when the old woman volunteered to go to town on her motorcycle and buy the oil for me, I nodded.

After changing it, Maude still didn’t work. I had a slight feeling that there was a problem with the spark plug and after telling him, the old man unscrewed it just to be impossible to screw it again later on. After a while the old man, shaking his head, made it clear that he couldn’t fix it. Then I had an idea: to call the hostel owner where I fixed Maude the first time, who spoke English well, so he could be my translator. After a conversation with the old man in Vietnamese, the hostel owner told me that the old man would push me to a bigger ‘garage’ (a new shanty with scattered tools) in which they could fix it. Once there, this time with a mechanic with a pleasant face, no a son of a bitch’s one, and after another express translation via phone, the hostel owner told me it would take about 40 minutes to 1 hour to fix it, as the mechanic had to remove the part of the engine where the spark plug was to make a new thread. Shit.

The “40 minutes to 1 hour” became 2 hours. However, they were were two interesting hours in which several folks, seeing a beard man sitting on a stool with a bad mood face, came to see what was going on. Again hand signs were used as way of communication and they were asking me several questions about my life.

After two hours, I said goodbye politely to mechanic with the pleasant face and to the folks and I kept riding. I only had two hours of daylight left which meant I could not reach my destination, so I decided to stop in a town halfway and overnight at a hotel that I can only describe as decadent. I had dinner at a street stand under the prying eyes of the people, being probably the first foreigner who had dinner in that stand and then I went back to the decadence of the hotel to spend a lonely night of beers and Game of Thrones.

The sixth day was uneventful but in fear that Maude betray me again. It was just over 100 km to Hoi An, a nice city, but full of falangs, where I am now. I have distributed some posters on the street announcing the sale of Maude. The love is gone between us.    

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