Una tarde interminable

Empiezo a currar a las cinco de la tarde. Hoy toca recepción. A priori espero un día tranquilo. Viene un grupo grande de gente y dos o tres personas más. Lo demás será sentarse en frente del ordenador y esperar a que pase la tarde.

Me preparo el cafelito, tuerzo el cuello hasta que oigo los cracks de rigor, me siento frente a la pantalla y comienzo la jornada con las noticias (el mundo sigue igual de jodido que ayer).

He de confesar que normalmente cuando estoy currando pongo el CCTV, que vienen a ser las cámaras de seguridad en los pasillos del hostal, y observo a la fauna que se hospeda con nosotros cual documental de la dos.

En esto que de repente veo movimiento. Un grupo grande de coreanos se aproxima. La manada se para, observa el edificio y acto seguido entra directamente en los pasillos sin pasar por la recepción, la cual está en el sótano y a la que se entra por una puerta a parte en cuya entrada hay un letrero luminoso con las palabras “RECEPTION”. Pues bien, ningún miembro de la manada capta el mensaje luminoso y yo me digo a mi mismo – “les va a ir a buscar su puta madre, ya lo encontraran”.

Sigo pendiente del monitor cuando para mi sorpresa en la entrada secundaria aparece otro personaje que pronto se une a la manada en busca de ese santo grial que ahora es la Recepción, donde mientras tanto un dios cabrón que todo lo ve (que viene a ser un servidor) se está descojonando mirando la confusión que reina en el lugar.

El nuevo paisano se da una vuelta por todos los pisos y finalmente baja hasta la planta baja, sale del edificio, se para frente a la puerta de la recepción con el letrero, mira al edificio otra vez y se vuelve a encaminar hacia él. Mientras en la recepción se oye un sonoro ¡Uuuuui!! (soy yo).

Pasados como 5 o 7 minutos la cosa deja de ser divertida y me digno a salir de la recepción en busca de la manada y, como una especie de mesías, les muestro el santo camino para que se registren. El grupo coreano ocupa seis habitaciones. Una ya no la quieren y tampoco quieren pagar hasta mañana, imagino que para negociar el precio con el dueño. Pues vale.

Una vez registrado el grupo le toca al otro paisano. Un americano. Comienza bien la cosa… “Vengo de Ucrania…bueno…de Crimea…y estoy un poco confundido con el idioma….
¿me entiendes si hablo rápido no?…” (- _ -) Me dice que tiene una reserva. Lo compruebo y veo que no. Lo compruebo tres veces más y nada. Me dice que sí, que ha reservado para cuatro noches en una habitación individual y que el total de la reserva es de 50 dólares. Le digo que nones, que ese es el precio por una noche y que me enseñe e email de confirmación, que por supuesto no tiene. Me empieza a regatear y me dice que es mochilero y que le haga un buen precio. Le digo el precio para una habitación compartida de 6 camas. Le digo que le voy a hacer el 10% de descuento. Pero no se lo hago. El dios cabrón hace lo que quiere.

Bueno, parece que vuelve la normalidad a la tarde. Me vuelvo a sentar y mi paz solo se ve alterada por algunas coreanas de la manada que vienen a preguntar por platos, vasos, servilletas, tijeras… Cada cosa de una vez. Lo último que me piden es una carpa, pues están haciendo una barbacoa en la azotea y está empezando a llover. Algún otro dios cabrón riéndose en alguna parte.

Y en esto que llega otro individuo coreano a la recepción, huésped desde hace ya varios días, y mi sentido arácnido se pone en alerta y me dice “este te va a tocar los cojones”. Y efectivamente. (El otro día subí a la azotea a tomarme una cerveza y este elemento estaba allí, algo mamado. Me empezó a preguntar que de dónde era y qué hacía aquí. Al contestarle que estaba trabajando por alojamiento y comida en el hostal va y, mientras se empieza a partir el culo, me salta “entonces eres un esclavo. Jajaja.” No sé bien que cara de mala hostia debí de poner, porque tras quedarme mirándole fijamente sin decir nada, el imbécil este se dejó de reir secamente y me dijo que no, que estaba bromeando. Pues vale.)

En fin, que primero va y me pregunta que cómo se usa la máquina de café (lo cual ya le expliqué). Botón de ON y botón de Café. Luego se pone a cocinar unos noodles y, al intentar echar agua caliente, se confunde y da al botón de echar hielos. Y ahora hay hielos por todas partes. Luego va y me pregunta que si puede encender la televisión. Le paso el mando, la enciende, pone el volumen alto, se sienta 1 minuto a verla y luego se va a un ordenador y empieza a mirar algo en internet. Le digo que si no la va a ver la apago. Vale. La apago. Se va. Vuelve a los 5 minutos. Me vuelve a pedir encender la tele. La enciende y esta vez sí que se queda un rato más largo viéndola.

Intento abstraerme del pelmazo. Viene un nuevo huésped. Brasileño. Le registro y le llevo a la habitación. Vuelvo y han venido otras dos coreanas simpáticas. Las registro también y las llevo a la habitación.

De camino de vuelta a la recepción veo que el cubo de la basura de mi habitación está afuera en el pasillo, cerrado con la tapa y con una nota encima “he vomitado en el cubo. Lo siento”. Me acuerdo que hay una americana en mi habitación que lleva todo el día en la cama.

Vuelvo a la recepción. El pelma sigue viendo la tele. Ahora vuelve otra vez el brasileño. Que si le puedo cambiar de habitación porque no le funciona el agua caliente. Me acuerdo que había algún problema en todo el segundo piso y que no está arreglado. Le digo que se espere y lo arreglo. Llamo al jefe y nos tiramos un rato para dar con el problema pero al final lo arreglamos.

Al volver a la recepción las dos coreanas que acaban de registrarse nos esperan. Que si se pueden cambiar de habitación que hay como arenilla en una de las camas. Parece ser que ha caído del techo. Nada, sin problema, a las coreanas majas lo que quieran.

Vuelvo a la recepción. Estoy hablando un poco con el jefe cuando aparece la americana de mi habitación con un ojo morado (ayer se fue de fiesta con un señor llamado ‘Tequila’ y debió de volver con hambre porque se comió el lavabo con la cara). Nos dice que cree que tiene que ir al hospital porque está vomitando sangre… Al final llama a una amiga que tiene un conocido que es médico (o algo así, porque yo a estas alturas ya estoy muy perdido) y este le dice que se calme y se vaya a descansar otro rato. Se vuelve a la cama.

Yo creo que ya por hoy es suficiente. Me quiero ir a la cama pero el cuerpo me pide una cerveza. Abro el frigorífico y encuentro una litrona que ayer unos huéspedes se olvidaron en el congelador y que esta mañana cambié de sitio. La abro y algún misterioso efecto químico ajeno a mis conocimientos hace que empiece a salir cerveza a raudales y ponga el suelo perdido. Lo limpio, me sirvo un vaso con brumos de hielo y me dispongo a empezar a escribir estas líneas cuando aparece un holandés mamao. “Deiviiiiddd, how are youuuuu mi amigo?…” Y me empieza a contar como ha sido su día… Cuando acaba se marcha, no sin antes ofrecer compartir conmigo sus alitas de pollo y decirme que me vaya de fiesta con él porque es su última noche. Le digo que no.

Son las 12 de la noche. Ya debería haber cerrado la recepción pero quiero terminarme la cerveza. Me dispongo a dar otro sorbo de birra cuando aparece un español que vuelve al hostal tras pasar dos días en la playa. No sabe que debe registrarse en el otro edificio y, por supuesto, tampoco sabe dónde está el otro edificio, así que me toca dejar la cerveza ya por imposible, cerrar la recepción y acompañarle bajo la lluvia. Por el camino nos encontramos con el holandés que también le ofrece irse de fiesta con él. Le dice que sí.

Ahora mismo estoy ya en la cama, terminando de escribir esto. La americana se encuentra mejor. No ha vuelto a vomitar sangre. En mi litera de arriba duerme un mexicano, pero ahora mismo no está. Esta tarde me dijo que se iba de fiesta. Tiene un vuelo a las 7 de la mañana así que estoy seguro de que va a volver borracho perdido haciendo ruido, hará la maleta y se irá. Y por su puesto en ese proceso me despertará y me cagaré en todo.

Eso si no ha salido con un señor llamado Tequila…

I start working at five in the afternoon. Today it’s reception work. A priori I expect a quiet day. It just has to come a large group of people and two or three other guests. I will spend the rest of the time in front of the computer, waiting the afternoon to pass.

I prepare my coffee, I twist my neck until I hear some ‘cracks’, I sit down in front of the screen and start the day with the news (the world is just as fucked up as yesterday).

I must confess that sometimes while working I check the CCTV in the corridors of the hostel, and observe the behavior of the guests walking in the corridors as if I would be watching a wildlife documentary.

Suddenly I see movement. A large group of Korean people approaches to the reception. The herd stops, looks at the building and immediately enters directly into the hall without going through the reception, which is in the basement and in the entrance there is a big illuminated sign with the words “RECEPTION “.

Well, it looks like no member of the herd find the luminous message and meanwhile I say to myself – “shit, I am not going to take them in.”

I am still looking to the screen when, to my surprise, in the secondary entrance it appears another new guest who soon joins the herd in the search of the Holy Grail that now has become the reception, where an evil god who sees everything (which is me) is laughing while looking all the confusion that reigns in this place.

The new guy checks every floor with no luck and finally comes down to the ground floor and out of the building, stands in front of the reception door with the sign and walks away from the it and inside the building again. Meanwhile the evil god is still laughing.

After about 5 to 7 minutes the thing ceases to be fun and I make the effort and leave the desk in search of the herd and, as a kind of messiah, I show them the holy path to the check in. The Korean group occupies six rooms. They no longer need one of them and they want to pay tomorrow morning. I guess this is to negotiate the price with the owner. Well, okay.

Once I check in the group now is the turn for the other guy. An American … And he starts being weird. “I come from Ukraine, well, actually Crimea … and…well … I’m a little confused with the language … Do you understand me if I speak fast … “? (- _ -) He says he has a reservation. I check it and see he has not. I check it three times more, just in case, and he has not. Then he says he booked for four nights a single room and that the total reservation is $ 50. I almost say to him that that is bullshit as that price in that room is just for one night. I ask him for the reservation email. He has not. Then he starts to haggle and tells me that he is a backpacker and asks me to give him a good price. I tell him the price for a 6 bed dorm. I also tell him I will give him a 10% discount. But I do not. The evil God…

Well, it seems the afternoon returns to normality. I sit down again and my peace is disturbed only by some of the herd members that are coming to ask for plates, glasses, napkins, scissors … but not everything at once. The last thing they ask me is a canopy because they are doing a barbecue on the roof and it’s starting to rain. I imagine another evil god laughing somewhere.

And here it comes another Korean guy to the reception, a guest for several days already, and something inside myself tells me “this guy is going to break your balls”. And indeed he does. (The other day I went up to the roof to have a beer and this guy was there, drunk. He asked me what I was doing here. In told him that I am working for accommodation and food and he just began to laugh his head off and then he told me “then you are a slave, hahaha.” I’m not sure how my face was at that moment but I just kept starting very serious at him, and the idiot quickly stopped laughing, apologized and told me he was just joking. Well, okay.)

Anyway, first he asks me how to use the coffee machine (which I already explained to him the other day). Switch it ON and press coffee button. Then he starts to cook some noodles and try to pour some hot water in the pot but he gets confused and pushes the ice button. So now there is ice everywhere. Then he asks me if he can turn the TV on. Ok. He turns it on, watches it for one minute and then goes in front the computer and starts looking something in the internet. I tell him I am turning it off if he is not going to watch it, which I do. He leaves and after 5 minutes comes back and asks me to turn the TV on again. Well, okay.

I attempt to abstract myself from him. Then here comes a new guest, a Brazilian guy. I check him in and led him to the room. When I come back there are two new and nice Korean girls to check in too which they do.

On the way back to the reception I see the trash bin of my room in the corridor, with the lid on and on top a note that says “I vomited in the bin. Sorry “. I remember that there is an American girl in my room that has been all day in bed.

Back in the reception, the tedious Korean guy is still watching TV. Now it comes back the Brazilian guy. He asks me if he can change his room as the hot water is not working there. I remember there was a problem in the entire second floor and it has not been fixed yet. I tell him to wait so I will fix it. I call my boss to help me and after a while we finally do it.

When I return to the reception the two Korean girls who just checked in are there. They ask me if they can change their room as there is some grit on one of the beds. It looks like is falling from the ceiling. No problem. Nice Korean girls will have whatever they want.

I come back to the reception. I’m talking now a little bit with my boss when the American girl from my room appears with a black eye. (Yesterday she went partying with a man called ‘Tequila’ and when she came back she found the sink to close to her face.) She says she thinks she has to go to the hospital because she is vomiting blood. Shit. She finally calls a friend who knows a doctor (or something like that because, to be honest, right now I am already very lost) and he tells her to calm down and go rest again. So she goes back to bed.

I already think it is enough for today. I want to go to bed but my body asks me for a beer. I open the refrigerator and find one bottle that some guests forgot yesterday in the freezer and I changed this morning to the fridge. I open it and a mysterious and unknown chemical effect makes the beer start to come out crazily so now everything is full of beer. I clean it, pour myself a glass with ice included and I am about to start writing these lines when a drunk Dutch suddenly appears. “Deiviiiiddd, how are you my friend? …” And he starts telling me how was his day… He finishes his story and leaves, but before he offers to share some chicken wings with me and asks me to go partying with him tonight, which I refuse.

Now is 12 AM. I should have closed the reception already but I want to finish my beer. I am about to take another sip of beer when a Spanish guy, returning to the hostel after spending two days at the beach, comes back to check in again. He actually should go to our other building but he doesn’t know it and, of course, he doesn’t know how to get there neither. So I just leave my beer, close reception and go walk with him under the rain. Along the way we meet the drunk Dutch who also offers to go partying to the Spanish guy. He accepts.

Right now I’m already in bed, finishing these lines. The American girl feels better. She has not vomit blood again. In my top bunk should be sleeping a Mexican guy, but he is not there. This afternoon he told me he was going to party today. He has a flight at 7 AM so I’m sure he will come back drunk and making noise, will take his backpack and leave. And of course in the process he will wake me up.

That will happen only if he didn’t go partying with a man called ‘Tequila’…

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