Categoría: Malasia

Bueno será recordar

Estoy cansado. No es nada malo. Tan solo cansado. Estado, más mental que físico, en algún lugar que no sé my bien como describir.

Me gustaría contar tantas cosas… Tratar de explicarlas con palabras que no encuentro y que si encontrase, de todas formas, dudo que alguien las entendiera.

Dejo un azul perfecto. Dejo un blanco-amarillento perfecto. Dejo un verde perfecto. Dejo la perfección hecha personas e instantes.

Estoy feliz, pero es una felicidad confusa. Felicidad de matices. Felicidad mezclada. Felicidad extraña.

Decía que volví a buscar preguntas sin respuesta y encontré algunas respuestas pero su certeza es banal y temporal y temo que desaparecerá o terminará escondiéndose en los pliegues que dejará el paso de los meses.

Y todo seguirá confuso y yo seguiré vagando por los rincones del mundo buscando algo que quizás no existe para mí.

Probablemente, fuera de mi mente, todo esto que escribo no tendrá mucho sentido para el que lo lea y yo seré tan solo alguien con muchos ratos libres, un vago dirán algunos, escribiendo boludeces para parecer más interesante.

Puede ser. Es algo fácil de decir y a mí ya me da igual lo que se diga.

Continúo. Me centro en esa felicidad extraña y continúo. Porque ni el cansancio es suficiente para pararme.

Pienso en el siguiente destino mientras un puntito de tierra se difumina tras la calima que deja una lluvia débil y va quedando poco a poco atrás.

Fue bueno venir. Fue bueno volver. Bueno será recordar.

I am tired. It’s not bad. I’m just tired. A state, more mental than physical, situated somewhere I don’t really know how to describe.

I would like to tell you so many things… Try to explain you with words that I cannot find and if I found, anyway, I doubt someone would understand them.

I leave a perfect blue. I leave a perfect yellowish-white. I leave a perfect green. I leave perfection made of persons and instants.

I am happy but is a confuse happiness. Happiness with hints. Well-mixed happiness. Strange happiness.

I said that I came back to look for questions with no answer and I found some, but its certainty is banal and temporary and I am afraid that it will end up banishing or hiding in the folds made by the months passing by.

And everything will be still confused and I will be still wandering by the hideouts of this world, searching for something that maybe does not exist for me.

Probably, out of my mind, all of this I am writing is not making any sense for the people that are reading it and I am just someone with a lot of free time, a bum some will say, writing bullshit to look more interesting.

It could be. Is something easy to say and I actually don’t care about what it is said.

I keep going. I focus on that strange happiness and keep going. Because tiredness is not enough to stop me.

I already think in the next destination while a small dot of land becomes blurry under the haze that a weak rain leaves and slowly I left it behind.

It was good to come. It was good to come back. And good will be to remember.

Penang

Dejamos el paraíso en ferry. Haciendo autostop llegamos a la siguiente ciudad y de ahí cogimos un bus hasta Penang.

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Y en Penang, en compañía de grandes viajeros, he pasado los últimos cinco días.

El ambiente de las ciudades coloniales te atrapa. Las horas van pasando deprisa y sin darte cuenta, pese al sofoco del clima tropical que te hace sudar a mares.

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La fealdad de Georgetown, la capital de la isla de Penang, es lo que la hace bonita, si es que esto tiene algún sentido. Calles caóticas y sucias de casas viejas repletas de ventanas de rendijas de madera abiertas para dejar pasar un aire húmedo y denso que cuando se mueve, lo hace a un ritmo cansino que no llega a refrescar.

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Entre risas, paseos, juegos de cartas y cervezas baratas (dato importante pues en Malasia el alcohol es caro) las hojas del calendario han ido cayendo, cual billetes falsos de papel en las hogueras que los habitantes chinos de la ciudad queman para pedir a sus ancestros que les brinden fortunas desde el más allá. Y ha llegado una vez más para mí la hora de partir.

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En el paraíso me dejé olvidadas algunas preguntas sin respuesta y he decidido volver para ver si las encuentro entre palmeras y corales.

PS – Creo que llevo alojado dentro un inquilino inesperado. Parece ser que antes de irme de la isla un gusano decidió resguardarse en el fresquito de debajo de la piel de un dedo del pie. Se ve su silueta y pica que jode. Mañana iré al doctor a abortar.

We left Heaven in a ferry. Hitchhiking we got to the next city and once there, we took a bus to go to Penang.

And here in Penang, accompanied by great travelers I have spent the last five days.

The atmosphere of the colonial cities is a trap that holds you in them. Hours pass by quickly despite the stiffing sensation of the tropical weather that makes you sweat buckets.

The ugliness of Georgetown, the capital of the island of Penang, is what makes it beautiful, if that makes any sense. Chaotic and dirty streets lined with old houses with wooden windows wide opened to let pass a damp and dense air that when decides to move, it does it at an slow pace that fails to refresh.

Laughing, walking, playing cards and drinking cheap beers (important fact as in Malaysia alcohol is expensive) the calendar sheets have fallen as the fake money that the Chinese people in this city burn in the streets, asking their ancestors for the good fortunes from the afterlife. And the time for me to leave has come again.

In heaven I left forgotten some questions unanswered and I have decided to return and see if I can find some answers among palms and coral.

PS – I think I am hosting an unexpected tenant in my body. It seems that before I left the island a worm decided to take shelter in the cooler part beneath the skin of my toe. I can see its silhouette and is really itchy. Tomorrow I will go to the doctor to have an abortion.

Historia de una isla

“In watermelon sugar the deeds were done and done again as my life is done in watermelon sugar”

Iba a intentar narrar las experiencias vividas en una isla de Malasia en la semana que he estado en ella. Iba a decir que me he reencontrado con ese yo que me gusta y me he reconciliado con el género humano gracias a la buena gente que he conocido. Iba a decir que he visto tortugas, peces de colores y tiburones, como llegaban tormentas y luego se iban, el mundo al revés tumbado en un kayak y un futuro que me gustaba a través de burbujas de oxígeno debajo del agua. Iba a contar muchas cosas pero hay tantos detalles y matices que lo que contara no se reflejaría bien ni en mil páginas en prosa. Sin embargo el otro día sentado en un sofá, sin otra cosa que hacer que mirar al mar, me salió esta especie de poema. Espero que os hagáis a la idea.

Oteando fijamente el horizonte
los azules del cielo y el mar ya no se distinguen uno del otro.
Las dimensiones pierden todo el sentido que algún día tuvieron
y las locuras se esconden, algo calmadas,
para aparecer solo en sueños extraños que te recuerdan
que la realidad sigue ahí fuera acechando y esperando a atacar de nuevo
con golpes de sensatez y estúpido sentido común.

Y yo quiero seguir aquí, en esta nube que todo lo envuelve.
Sin saber.
Sin querer saber.
Sin la necesidad de saber.
Tan solo estar.
Tan solo ser.
Ser una nada en la nada del todo.
Al menos un ratito más.

“In watermelon sugar the deeds were done and done again as my life is done in watermelon sugar”

I wanted to explain the experiences I have lived in an island in Malaysia in the week I have spent in there. I was going to say that I have been reunited with the self I like and I have reconciled with the mankind through the good people I’ve met. I was going to say I’ve seen turtles, colorful fish and sharks, as storms came and then went away, I saw the world upside down lying in a kayak and a future that I liked through oxygen bubbles underwater. I wanted to tell lots of things but there are so many little details and hints that couldn’t be properly explained, not even in thousand pages. Anyway, the other day sitting on a sofa, with no more to do than look to the sea; it came to my mind this kind of poem. Hope you can imagine.

Staring the horizon
the blue from the sea and the sky cannot be distinguished anymore one from the other.
Dimensions loose all the meaning they had once
And craziness hides, little bit chilled,
to only appear again in weird dreams that remind you
that reality is still out there stalking and waiting to hit again with punches of
judgment and stupid common sense.

And I just want to be here in this cloud that covers everything.
Not knowing.
Not wanting to know.
With no need to know.
Just being here.
Just being.
Being nothing in the nothingness of everything.
At least for a little while.

Kuala Lumpur

P1080498Comida india, damas y caballeros. Quizá a muchos les resulte algo sin importancia pero para mí supone uno de los factores que contribuyen a eso que llamo mi estado de felicidad pasajera y sin duda es uno de los mejores detalles de volver a estas latitudes del Sudeste asiático.

P1080499Estoy en Kuala Lumpur y lo que creí que iba a ser un cambio radical (pasar del orden y limpieza japonesas al caos malayo) está siendo más suave de lo esperado, gracias entre otras cosas a la comida, a los precios normales y a la simpática gente de este país.


Aquí en Kuala Lumpur se junta un popurrí de chinos, malayos, indios y extranjeros, pequeñas y coloridas casas coloniales y altos rascacielos, Little india, Chinatown y barrios de negocios, ruidos de un tráfico caótico, monorraíles que ‘vuelan’ sobre la ciudad y lejanos y exóticos cantos del almuédano llamando a la oración. Todo bien mezclado en lo que podría parecer un insoportable lío pero que en vez de eso me resulta una atractiva delicia. 

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También hay lugar para un parque bastante curioso de pájaros y pájaras que al igual que la gente, me han parecido bastante campechanos y sociables.

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De cualquier manera, desde hace unas semanas el cuerpo me viene pidiendo un poco de playa, de relax y apartar a un lado ciudades grandes, así que esta noche me voy a Pulau Kapas, una pequeña isla en la costa este que largo tiempo atrás me fue recomendada por amigos.

No sé el tiempo que estaré allí, así que a la vuelta ya si eso os cuento que tal.

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Indian food, ladies and gentlemen. Perhaps many of you don’t find this important but for me it is one of the factors contributing to what I call my state of temporary happiness and definitely one of the finer details of returning to these latitudes of Southeast Asia.

I’m in Kuala Lumpur and what I thought would be a radical change (changing the Japanese tidiness for the Malaysian chaos) is actually being softer than expected, thanks among other things to the food, the normal prices and the friendly people I’m finding in this country.

Here in Kuala Lumpur there is a mix of Chinese, Malay, Indian and foreigners, small and colorful colonial houses and high skyscrapers, Little India, Chinatowns and business districts, noisy chaotic traffic, monorails ‘flying’ over the city and distant and exotic chants of the muezzin calling to pray. All well blended in what might seem an intolerable mess but instead I find an exotic treat.

There is also a nice Bird park which I have visited this morning and I have found lots of (same as Malayan people) hearty and sociable birds. Just saying.

Anyway, my body has been asking me for a change for a few weeks. It wants beach, relax and push aside large cities, so tonight I’m going to Pulau Kapas, a small island in the east coast that long ago was recommended by friends.

Don’t know how long I’m going to be there, so when I will be back in the civilization I will tell you how is it, and so on.