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Penang

Dejamos el paraíso en ferry. Haciendo autostop llegamos a la siguiente ciudad y de ahí cogimos un bus hasta Penang.

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Y en Penang, en compañía de grandes viajeros, he pasado los últimos cinco días.

El ambiente de las ciudades coloniales te atrapa. Las horas van pasando deprisa y sin darte cuenta, pese al sofoco del clima tropical que te hace sudar a mares.

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La fealdad de Georgetown, la capital de la isla de Penang, es lo que la hace bonita, si es que esto tiene algún sentido. Calles caóticas y sucias de casas viejas repletas de ventanas de rendijas de madera abiertas para dejar pasar un aire húmedo y denso que cuando se mueve, lo hace a un ritmo cansino que no llega a refrescar.

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Entre risas, paseos, juegos de cartas y cervezas baratas (dato importante pues en Malasia el alcohol es caro) las hojas del calendario han ido cayendo, cual billetes falsos de papel en las hogueras que los habitantes chinos de la ciudad queman para pedir a sus ancestros que les brinden fortunas desde el más allá. Y ha llegado una vez más para mí la hora de partir.

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En el paraíso me dejé olvidadas algunas preguntas sin respuesta y he decidido volver para ver si las encuentro entre palmeras y corales.

PS – Creo que llevo alojado dentro un inquilino inesperado. Parece ser que antes de irme de la isla un gusano decidió resguardarse en el fresquito de debajo de la piel de un dedo del pie. Se ve su silueta y pica que jode. Mañana iré al doctor a abortar.

We left Heaven in a ferry. Hitchhiking we got to the next city and once there, we took a bus to go to Penang.

And here in Penang, accompanied by great travelers I have spent the last five days.

The atmosphere of the colonial cities is a trap that holds you in them. Hours pass by quickly despite the stiffing sensation of the tropical weather that makes you sweat buckets.

The ugliness of Georgetown, the capital of the island of Penang, is what makes it beautiful, if that makes any sense. Chaotic and dirty streets lined with old houses with wooden windows wide opened to let pass a damp and dense air that when decides to move, it does it at an slow pace that fails to refresh.

Laughing, walking, playing cards and drinking cheap beers (important fact as in Malaysia alcohol is expensive) the calendar sheets have fallen as the fake money that the Chinese people in this city burn in the streets, asking their ancestors for the good fortunes from the afterlife. And the time for me to leave has come again.

In heaven I left forgotten some questions unanswered and I have decided to return and see if I can find some answers among palms and coral.

PS – I think I am hosting an unexpected tenant in my body. It seems that before I left the island a worm decided to take shelter in the cooler part beneath the skin of my toe. I can see its silhouette and is really itchy. Tomorrow I will go to the doctor to have an abortion.

Pequeña licencia

Allí estaban, recorriendo caminos que les llevaban de bar en bar, bebiendo con sorbos despreocupados en compañía de otros exiliados forzosos, olvidando las amarguras y ofreciendo sonrisas a la vida. Porque el único futuro, al menos esa noche, era el próximo lugar donde parar a calmar la sed, una sed milenaria de aventuras y desapegos y guiños y amor y sexo que se calmaría un poco más con el siguiente sorbo de cerveza.

Vagabundos en una noche iluminada, con todos los sentidos detenidos excepto el del olfato,  tan solo pudiendo y queriendo oler el atractivo perfume de los misterios desconocidos que están por venir e ignorando voluntariamente y por completo cualquier resaca de un mañana que aún no existía y quién sabe si existiría jamás. Pues no hay peor resaca que la de despertarte sabiendo que el día anterior perdiste una gran oportunidad.

Y por todo ello seguían recorriendo las calles: bebiendo, riendo, amando y olvidando en aquella ciudad que les iluminaba con sus luces brillantes, admiradora secreta de su felicidad.

There they were walking ways that took them from one bar to another, drinking carefree sips in the company of other forced exiles, forgetting the bitterness and offering smiles to life. Because the only future, at least that night, were the next place to stop and quench their thirst, an ancient thirst for adventures and detachments and winks and love and sex that would calm down a bit with the next sip of beer.

Bums in a bright night, with all their senses except the smell stopped, only being able and willing to smell the sexy perfume of the unknown mysteries to come and voluntarily ignoring completely any hangover of a tomorrow that did not exist yet and who knows if it would ever exist. Because there is no worse hangover than waking up knowing that the day before you missed a great opportunity.

And so they kept walking the streets, drinking, laughing, loving and forgetting in that city that lit them up with bright lights, secret admirer of their happiness.