Etiquetado: penang

Penang

Dejamos el paraíso en ferry. Haciendo autostop llegamos a la siguiente ciudad y de ahí cogimos un bus hasta Penang.

P1080613

Y en Penang, en compañía de grandes viajeros, he pasado los últimos cinco días.

El ambiente de las ciudades coloniales te atrapa. Las horas van pasando deprisa y sin darte cuenta, pese al sofoco del clima tropical que te hace sudar a mares.

P1080627  P1080703

La fealdad de Georgetown, la capital de la isla de Penang, es lo que la hace bonita, si es que esto tiene algún sentido. Calles caóticas y sucias de casas viejas repletas de ventanas de rendijas de madera abiertas para dejar pasar un aire húmedo y denso que cuando se mueve, lo hace a un ritmo cansino que no llega a refrescar.

P1080652  P1080695

Entre risas, paseos, juegos de cartas y cervezas baratas (dato importante pues en Malasia el alcohol es caro) las hojas del calendario han ido cayendo, cual billetes falsos de papel en las hogueras que los habitantes chinos de la ciudad queman para pedir a sus ancestros que les brinden fortunas desde el más allá. Y ha llegado una vez más para mí la hora de partir.

DCIM100GOPRO

En el paraíso me dejé olvidadas algunas preguntas sin respuesta y he decidido volver para ver si las encuentro entre palmeras y corales.

PS – Creo que llevo alojado dentro un inquilino inesperado. Parece ser que antes de irme de la isla un gusano decidió resguardarse en el fresquito de debajo de la piel de un dedo del pie. Se ve su silueta y pica que jode. Mañana iré al doctor a abortar.

We left Heaven in a ferry. Hitchhiking we got to the next city and once there, we took a bus to go to Penang.

And here in Penang, accompanied by great travelers I have spent the last five days.

The atmosphere of the colonial cities is a trap that holds you in them. Hours pass by quickly despite the stiffing sensation of the tropical weather that makes you sweat buckets.

The ugliness of Georgetown, the capital of the island of Penang, is what makes it beautiful, if that makes any sense. Chaotic and dirty streets lined with old houses with wooden windows wide opened to let pass a damp and dense air that when decides to move, it does it at an slow pace that fails to refresh.

Laughing, walking, playing cards and drinking cheap beers (important fact as in Malaysia alcohol is expensive) the calendar sheets have fallen as the fake money that the Chinese people in this city burn in the streets, asking their ancestors for the good fortunes from the afterlife. And the time for me to leave has come again.

In heaven I left forgotten some questions unanswered and I have decided to return and see if I can find some answers among palms and coral.

PS – I think I am hosting an unexpected tenant in my body. It seems that before I left the island a worm decided to take shelter in the cooler part beneath the skin of my toe. I can see its silhouette and is really itchy. Tomorrow I will go to the doctor to have an abortion.

Anuncios